Década primera y décima

Década Primera (parte I)

Hoy es 8 de septiembre de 1931, el día de mi cumpleaños.
Voy a cumplir diez, y digo voy porque hasta que no sople las velas no me gusta decir que he cumplido años. Así que llevo nueve sin cumplir años de verdad, porque mi madre nunca nos ha podido comprar una tarta…, ni unas velas.
A mí me gustaría cumplir años sola. Estoy cansada de tener que compartir ese día tan especial con mi hermana Mercedes. Lo que pasa es que nacimos el mismo día y no tengo más remedio; aunque su nacimiento se adelantó cinco minutos con respecto al mío. ¡Ella siempre igual, queriendo estar por delante de mí en todo! Somos gemelas, ¡gemelas auténticas! Si queremos nadie nos puede distinguir, sólo mi
madre, claro.

 

Década Décima (parte II)

Los surcos ahondan la piel de mi rostro, mientras que mis párpados descansan pesadamente, por los años y la flacidez, sobre lo que una vez fueron espesas y rizadas pestañas. Mi cabello se ha vuelto excesivamente blanco, aunque no ha perdido esa finura y suavidad que llegaba a definirme cuando ondeaba al viento y acariciaba mis facciones aún jóvenes.
Mis manos, estas manos que acunaron tanta ternura y despertaron tantos deseos, que endulzaron mis pasiones con caricias y atenciones, que tanto amasaron dulces e ilusiones, que tanto cooperaron con los trabajos de costura que mi madre nos obligaba a crear... estas manos están deformes por la artrosis y no dejan de temblar.

Mª Carmen Rodríguez Matute

 

 

2017  Club Escritores Per Se  | Asociación PHIEL | Psicólogos SEVILLA