La sombra del reloj de sol

Fragmento del Relato

Tengo fiebre. Quiero que pase la tarde, que llegue la noche, y que se pare. Que se detenga el tiempo y que no llegue mañana. Mañana es lunes, y ellos esperarán que yo vuelva de la oficina con una sonrisa en la cara. Con un gesto amable y con las palabras brotándome de la boca: "Qué no, que no me tengo que ir a Lisboa, que nos quedamos, que lo han pensado mejor".

También lo pensaron mejor cuando decidieron un día, sin más, bajarnos el sueldo. "Hijos, vamos a tener que gastar un poquito menos; es que nos han venido unos recibos extras y andamos algo apurados", os dije. “Hijos, me han bajado el sueldo y dicen que van a seguir recortando; se oye hablar de despidos, no sé si me tocará”, debí deciros. Pero para qué, con qué objeto trasladaros mi angustia, mi desazón, mi ansiedad cada fin de mes. Odio los días 20. Cuando la cuenta se nos queda, de puro estiramiento, vacía. Y toca ir sorteando los obstáculos; eso sí, con buena cara.

- ¿Otra vez arroz para cenar?

- Pero si está buenísimo, y es tan sano…

Terry Gragera Ruíz

 
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