Mi querido Waldo

Fragmento del Relato

Nunca nos importó el dinero. Ahora tampoco, me conformo con lo justo. El problema es cuando no llega ni para lo justo. Además, le sumamos que ahora llega nuestro nieto, y digo yo si el momento que han elegido para ser padres es el más apropiado.

Pensándolo bien, igual sí es lo mejor, pues la llegada al mundo de un hijo es algo tan maravilloso que te abre los ojos, te da toda la fuerza que necesitas para conseguir lo que quieras, como nos pasó a nosotros. ¿Cuándo hemos sido más felices que en esos momentos? En España, tú lo sabes, dicen que un niño viene con un pan debajo del brazo. Pues eso, a ver si éste viene con algunos panes más, y nos pone contentos a todos.

Mi querido Waldo, hay mucha psicosis, no sé. Al fin y al cabo, tú te fuiste cuando esto estaba comenzando y no te enteraste, pero nadie sabía que esto iba a acabar así. Nadie se entera de la “verdad” de esta absurda, a la vez que real, crisis económica. Y como un efecto dominó ha llegado a nuestra casa.

Mónica Bilbao

 
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